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Fiche de document Dossier : Las Asambleas Constituyentes en Colombia

, Colombia, mai 2009

La Constitución Política de Colombia y las Asambleas Constituyentes

Nuevos caminos para la formación de cultura política.

A lo largo de los últimos dos siglos, la historia de Colombia ha registrado varios momentos de redacción y reforma de la Constitución política; dos hitos importantes de este historial lo marcan la Constitución de 1886, que se mantuvo vigente por más de 100 años, y la más reciente de 1991, o Nueva Constitución Política de Colombia, que ha sido catalogada como una Carta ejemplar en el contexto democrático latinoamericano al promover novedosos mecanismos de participación ciudadana.

Esta nueva Constitución reafirmó con más fuerza y centralidad el principio de “soberanía popular” (Artículo 3ro), depositado en el constituyente primario, o poder residente en el pueblo, la soberanía plena o en ejercicio a través de la elección de sus representantes. Para dar marco a este principio, se establece la concepción del Estado social de derecho (Artículo 1ro), como fundamento y garante de la dignidad humana, de la solidaridad y de los intereses comunes. Como horizonte de sentido, de anhelo común, se considera la paz como un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento (Artículo 22vo), más en cuanto la historia del país ha sido marcada por conflictos sociales y armados de larga duración. Estos artículos, más las postulaciones de pluralidad social, la libertad de cultos y diversidad cultural, la consideración de procesos de descentralización administrativa, la creación de nuevas instituciones públicas y mecanismos de participación ciudadana, generaron un nuevo aliento político en el conjunto de la ciudadanía colombiana.

Con la promulgación de la Constitución del 91 se desató una ola de espacios y procesos participativos, esta vez con el aura de “legitimidad” otorgado por la nueva Carta. Así, comunidades y organizaciones sociales adoptaron los mecanismos dispuestos, a través de los cuales buscaron reivindicar sus antiguas luchas por derechos y necesidades; fueron a su vez mecanismos de expresión y reconocimiento de su condición como sujetos de derechos, sociales y políticos. Este tipo de procesos, representó la apertura de un lento camino de formación de ciudadanías, de una nueva cultura política, en donde los pobladores empezaron a asumir papeles activos, de creación y transformación de situaciones y realidades en sus propios territorios.

Es en este contexto legislativo en donde se enmarcan los procesos de Asambleas constituyentes, ya no de carácter nacional, como fue la experiencia histórica, sino esta vez desde las localidades y regiones de Colombia. Se trata de espacios ciudadanos para el ejercicio de la democracia directa, como lo ha promulgado la Constitución del 91, en un ambiente de deliberación social, en donde el ejercicio del poder trasciende los principios tradicionales de coerción, intimidación o imposición de puntos de vista. Procesos que buscan a través del ejercicio de la participación ciudadana con poder de decisión, encontrar soluciones a los problemas de gobernabilidad, corrupción, exclusión, intolerancia y sectarismos, que han afectado su entorno político. Estos procesos constituyentes locales y regionales son también ejercicios de autonomía ciudadana frente a los grupos armados, incluidas las Fuerzas armadas legalmente constituidas, en tanto como ciudadanía buscan transformar las condiciones de la guerra que se libra en el país; son en muchos casos espacios humanitarios, como una instancia desde la que se exige a tales actores armados el respeto a la integridad de la población civil.

Vale afirmar, ya para terminar, que la Constitución del 91 ha desatado todo un proceso, aunque largo y penoso, de transformación de la cultura política, tomando formas que no alcanzó la imaginación de quienes participaron en ella, pero que se ha ido concretando en múltiples posibilidades gracias a la creatividad de los sectores sociales; una de tales expresiones son las Asambleas constituyentes locales o regionales.

Commentaire

Es interesante observar que en lo local, o lo que en concreto representa la construcción local de la democracia, los procesos de participación que han vivido las Asambleas constituyentes son una especie de reproducción en pequeño, no por ello menos compleja, de los problemas más amplios que ha vivido la democracia nacional; las luchas por el poder, las deficiencias en las respuestas sociales del Estado, la debilidad de las instituciones en el ejercicio de gobierno, el hacer frente a los efectos de la confrontación armada, entre otros.

Aunque cada una de estas experiencias surge de contextos muy específicos, el conjunto de los aprendizajes en términos de creación de espacios de participación política, de organización comunitaria y ejercicios de ciudadanía, como posibilidades de pensar, reclamar y producir soluciones y proyectos frente a las difíciles realidades que deben afrontar, son algo que debe cada vez más centrar nuestra atención.

Notes