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, San José, Costa Rica, 25 - 28 novembre 2009

El concepto de democracia : algunas claves para garantizar la Paz.

Le concept de démocratie : quelques clés pour garantir la Paix. (Conférence retranscrite en espagnol)

Mots clefs : Travailler la compréhension des conflits | Les difficultés d'une culture de paix dans une population ayant vécu la guerre | Sensibilisation à la paix | Géopolitique et paix | La démocratie, facteur de paix | La responsabilité des autorités politiques à l'égard de la paix | Guatemala | Honduras | Nicaragua | Costa-Rica | Amérique Centrale | El Salvador

De alguna forma, mi especialidad en Centroamérica son la situaciones políticas de Honduras y de Nicaragua y francamente, ninguna de las dos puede denominarse como la mejor, porque ninguna de las dos es buena. Sobre eso quisiera compartir con ustedes algunas preguntas/premicias, y establecer ciertamente la relación que existe entre democracia y desarrollo, la relación que existe entre desarrollo y paz y, entre paz y democracia. Porque en esa articulación podemos encontrar algunas respuestas que estoy seguro que tampoco son ajenas a su conocimiento. Por eso es que cuando Irenees nos propone ayudarles a organizar este encuentro de su Consejo de Orientación, nos encontramos muy conformes y muy confortables con esa tarea, porque es parte de un trabajo que nosotros mismos hacemos.

I. Primera premiza : democracia y desarrollo

Una de las mejores maneras de abordar ahora el tema de la paz es partiendo del concepto de desarrollo humano. Abordar ese concepto como el conjunto de capacidades que una sociedad debe brindarles a sus ciudadanos. Capacidades para poder accesar a una educación digna, suficiente, a un empleo digno, bien remunerado, a estar libre de temor por su integridad física, por su vida misma, y desde luego a la capacidad que pueda tener de desarrollar todo su potencial como persona humana. En un sistema de derecho que garantice una protección efectiva de todos sus derechos fundamentales.

Por eso desde la perspectiva del desarrollo humano, la democracia, no sólo es un fin en si mismo sino un conjunto de herramientas, de capacidades que el ciudadano debería poder tener para lograr esa satisfacción de sus necesidades fundamentales y la realización de su condición de persona humana.

Por eso, es evidente que no puede haber democracia, si no hay un verdadero desarrollo humano. Y así como el desarrollo humano en muchas partes se mide en términos de crecimiento del producto nacional bruto, del crecimiento de la economía, también es posible pensar que esa medición económica no satisface completamente el concepto de desarrollo humano. Y el concepto de desarrollo humano sólo puede satisfacerse completamente si una nación democrática se desarrolla, se desempena en un Estado mínimo de gobernabilidad democrática. Y eso es exactamente lo que nos está pasando en América central, y eso es exactamente lo que ha pasado en Honduras. Honduras solamente refleja la fragilidad de la gobernabilidad democrática en centroamérica… El problema de Honduras no es exclusivo de Honduras ; el problema y la situación política de Honduras es poco más un menos la misma de lo que tenemos en el resto de Centroamérica. Y por qué ? Porque las causas estructurales que llevaron al conflicto centroaméricano de los anos 70 y 80, alcanzando en la década de los 80 el pico más alto del conflicto y la lucha armada, son causas estructurales que tienen que ver con la falta de oportunidades, con la desigualdad, y con la probreza. A esas tres grandes amenazas al desarrollo humano y a la gobernabilidad democrática actual en América central, se suma la inseguridad y el crímen organizado.

Por desarrollo democrático o por gobernabilidad democrática para el caso de Honduras, estamos hablando de la incapacidad de los interlocutores políticos para canalizar las demandas y los conflictos sociales. No escapa al conocimiento de nuestras amigas y amigos europeos, africanos y asiáticos, que América latina es la región más desigual del mundo, no las más pobre, no escapa a la atención de ustedes que en América latina, cada día más, menos de un 15 % del total de latinoamericanos concentran más de un 85 % de la riqueza. En buena situación de esa disparidad, es muy fácil de entender porque no hay ni desarrollo democrático suficiente, ni hay suficiente desarrollo económico para satisfacer las demandas de todas y todos las y los latinoamericanos y en consecuencia no hay desarrollo humano.

Con algunas excepciones, básicamente radicadas en Chile, Uruguay, Brazil, Costa Rica, el resto de nuestras naciones se debate en condiciones de desigualdad, muy pero muy graves. América central es una région en donde más de 20 millones de los 40 millones de centroamericanos viven con menos de 2 dólares al día. No puede haber entonces democracia sin desarrollo. Pero no partamos de la premiza de que primero tiene que haber desarrollo económico para lograr democracia. Esa es una trampa en la que caímos en el pasado, fue una trampa que sostuvo a un sanguinario dictador como Pinochet casi 15 anos en el poder, creciendo Chile a niveles realmente extraordinarios, y un régimen de opresión total. Tiene que haber una coexistencia harmónica entre democracia y desarrollo pero no puede haber desarrollo sin democracia, ni democracia sin desarrollo humano.

II. La segunda premiza es desarrollo y paz.

La afirmación o la premiza clásica de que la paz es ausencia de conflicto, sólo es parcialmente cierta. Es válida pero parcialmente cierta. Es el concepto que se conoce fundamentalmente como la paz negativa. Únicamente porque no estamos en presencia de un conflicto. Tendríamos que ser capaces de buscar hoy en día un concepto mucho más amplio que es el de la paz positiva. Una condición que le permita a la persona humana no sólo desarrollar todo su potencial sino cumplir con la mayoría de sus aspiraciones. Esa paz positiva tiene que estar fundada en los valores de la persona humana y en el respecto a su dignidad. Y básicamente podría resumirse, como en algún momento lo hizo correctamente Franklin Roosevelt en los Estados Unidos cuando hablaba de las cuatro grandes libertades. Pero fundamentalmente cuando hablaba del « freedom from want » y el « freedom from fear » porque esa es básicamente la condición mínima a la que una persona puede aspirar cuando ha podido satisfacer de manera minimamente digna todas sus necesidades como persona humana y cuando vive y convive con sus conciudadanos nacionales, de su misma nacionalidad o estranjeros que viven entre sí, cuando ha podido erradicar de su vida el temor a ser agredido, a perder sus posesiones materiales, etc.

Por eso la relación entre desarrollo y paz es otra también completamente indiscutible : o se dan juntas o no pueden ser.

III. Tercera premiza : la relación entre paz y democracia.

De nuevo, al igual que la paz negativa, el concepto de una paz democrática, solamente es parte de la verdad. No es toda la verdad. La paz democrática parte de la premiza de que ninguna persona atentará contra los intereses de otras o ninguna nación contra los intereses de otras. Y eso era especialmente válido – y sigue siéndolo – pero era especialmente importante en un período de nuestra historia contemporánea, sobre todo, la totalidad del siglo pasado, a propósito de los conflictos entre Estados. Si bien es cierto los conflictos armados en el mundo no sólo no decrecen sino que están aumentando, en términos generales, en los últimos 50 anos, los conflictos entre Estados han venido disminuyendo. Esa puede ser y debería ser el resultado del fortalecimiento del multilateralismo en el mundo y de la prevalencia del derecho internacional público y del respeto, con algunas gravísimas excepciones, del derecho internacional humanitario. Pero el problema al que estamos asistiendo ahora es el problema de los conflictos dentro de los Estado, que en alguna medida se han exacerbado, no sólo por la falta de desarrollo humano que es requisito fundamental de la democracia sino también por los flujos migratorios.

Por eso los conflictos intra estatales requieren ahora un análisis mucho más desprejuiciado de la interpretación, o la interpretación mucho más desprejuiciada de los instrumentos de derecho internacional. Y aquí yo quiero dedicarle un minuto al retomar algunas ideas muy valiosas que aún no han tenido el desarrollo suficiente porque fueron compartidas con el mundo entero. En las semanas anteriores al ataque terrorista de las torres jemelas en Nueva York en el ano 2001. Y me refiero a la iniciativa del gobierno canadiense que al inicio del ano 2001 el mundo conoció, el resultado de una comisión de trabajo ordenada por el gobierno canadiense y que se llama « la responsabilidad de proteger ». La responsabilidad de proteger es una gran idea a la que aún ne le ha llegado su hora. Y es una gran idea porque en primer lugar permite reescribir el concepto de soberanía que se ha prestado más para acciones perversas que para el verdadero desarrollo democrático de las naciones. La responsabilidad de proteger tiene 3 grandes dimensiones para la construcción de la paz, la que nos tiene hoy reunidos acá, la que inspira el trabajo de Irenees, el de ustedes sus investigadores y miembros del Consejo de Orientación e inspira el trabajo de la Fundación Arias. La primera dimensión es la responsabilidad de prevenir. Es la posibilidad y el mandato de poder intervenir, preventivamente, anticipando mediante todos los mecanismos y las herramientas de paz el conflicto que es evidente que se iba a dar. Honduras, es un fracaso de nuestra diplomacia preventiva porque Honduras y su conflicto pudieron ser previstos y evitados de antemano. Y yo que soy positivo y optimista por naturaleza, anticipo el segundo conflicto muy pronto en América central que es Nicaragua y que debemos y estamos en capacidad de prevenir. Y ojala no constituya otro fracaso.

El segundo aspecto de la responsabilidad de proteger es la responsabilidad de intervenir que es exactamente la que modifica y la que obliga a hacer una relectura del concepto de soberanía. Porque es aquella responsabilidad de la comunidad internacional en aplicación de los mecanismos del multilateralismo : no la decisión antojadisa trasnochada de la guerra preventiva del presidente Bush en Irak sino la decisión del multilateralismo del derecho internacional aprobado por Naciones unidas de intervenir en un país, que ante un conflicto político armado o a consecuencia de un desastre natural, no quiera o no pueda atender las necesidades de sus pueblos.

Y el tercer aspecto de la responsabilidad de proteger, es la responsabilidad de reconstruir. La cooperación francesa-alemana que escuchamos aquí es un extraordinario ejemplo de cómo una Europa destruida en el segundo conflicto mundial en el siglo pasado fue capaz de reunir hoy a 27 miembros de una de las regiones más prósperas del mundo.

Y el último punto que yo quiero compartir con ustedes, ante los desafíos del desarrollo democrático, y el desarrollo económico de la región más desigual del mundo que es América latina, es el desafío del comercio justo. Centroamérica, para ilustración de ustedes o para recordárselos, es una región que produce lo que no consume. Y consume, lo que no produce. Cuando no tenemos un conflicto armado aunque sí un conflicto gravísimo de desigualdad, nuestra única opción es abrir nuestras economías al comercio. Seguir los pasos de los fenicios, varios siglos atrás. Abrir nuestra economía a un comercio que tiene que ser justo. El golpe constitucional de Honduras atrazó, y esperamos que no de manera definitiva, la negociación de un acuerdo de cooperación y comercial con la Unión europea. Ese acuerdo comercial, en el momento en que logre concretarse para los Centroamericanos pero igual para los Latinoamericanos debería partir de una premiza importante : no hay comercio ni puede haber comercio justo con subsidios a la producción. Y Japón, los Estado Unidos y toda la Unión Europea son los países más proteccionistas del mundo. Los subsidios a sus productores ineficientes alcanzan mil millones de dólares al día. No podemos desarrollar nuestras economías, no podemos fortalecer nuestras instituciones democráticas, si no es a través de exportarles a ustedes los países ricos lo que nosotros producimos pero no consumimos, en condiciones verdaderamente justas.

Es eso un requisito para superar la desigualdad en América latina ? No, no es el único, pero es uno de ellos. La desigualdad en América latina la podemos superar a pesar de no tener un comercio justo con nuestros socios comerciales cuando tengamos la sensibilidad suficiente para distribuir la riqueza que estamos generando que no es poco, y la podamos distribuir de manera equitativa.

Y aquí sí termino, esta vez sí termino, diciendo que el gasto estimado anual en términos financieros del comercio de armas alcanza a 1.3 trillones de dolares. El gasto militar de América latina en el ano 2008 fue cerca de 50 000 millones de dolares correspondiendo a Chile el 23 % de ese gasto, a Venezuela el 17 %, a Brazil cerca del 8 al 9 % porque ademas es un país que produce armamento, y al resto de los países, el saldo.

50 000 millones de dólares en gasto militar para la región más desigual del mundo… Es absolutamente inaceptable. Hay una carrera armamentista en América latina, hay de nuevo una carrera armamentista en América Latina auspiciada fundamentalmente desde Venezuela. Pero no es el único país. Porque a la cabeza de la importación de armamento está Chile, y uno se pregunta cuáles son realmente los conflictos que amenazan tanto a nuestras naciones en América latina que justifiquen gastar 50 000 millones de dólares en armas siendo la región más desigual del mundo.

Cuando repaseamos en las siguientes horas los recursos para la paz en nombre de la Fundación Arias, y especialmente en nombre de nuestro fundador, que como bien mencionaba ayer el doctor Bauer, nuestro fundador hoy presidente de la Républica, pero yo hablo del fundador no del presidente, ha sido nuestro trabajo llamar la atención del mundo sobre el gasto militar. Y Henri Bauer decía, qué gran lección para el mundo es que un presidente de Costa Rica vaya a Palestina a hablar de un país desarmado. Qué mensaje para el mundo es que un presidente de un país desarmado pueda reunirse con las partes en conflicto pero no escoje ni acepta el lugar de reunion que sus anfitriones le impongan.

Pues con esa misma autoridad, con que hace ésto y hará ésto en los próximos días, es la misma autoridad que en representación de este pueblo de 4 y algo millones de habitantes tenemos los Costarricenses para decirle al mundo que sí vamos realmente a intentar resolver nuestros problemas y construir una paz estable y duradera que satisfasca el desarrollo humano, y consolide las instituciones de la democracia. Tenemos que hacer una parada necesaria en el gasto militar. Y entender que el gasto militar se justifica en aquellas naciones que realmente esten amenazadas, amenazadas por los extremismos, pero no por los conflictos imaginarios, porque de conflictos imaginarios América latina es una experta. América Latina es una región experta en conflictos imaginarios. Y la carrera armamentista a la que ahora enfrentamos es el resultado de otro conflicto imaginario. No podemos dejar de decirlo porque es nuestro trabajo, nuestra principal razón de ser como Fundación Arias, es el desarme y la desmilitarización ; y no podemos dejar de aportar éstas preocupaciones que son también las de ustedes en un debate, en donde el contenido de ese debate es el mejor uso de los recursos de la paz ; y la previsión del conflicto pasa precisamente entre otros por una disminución radical de los gastos militares de tal manera que sólo incurran en ellos aquellas naciones que verdaderamente se sientan amenazadas.