Fiche d’expérience Dossier : Medios de comunicacion, Vida cotidiana y Programas de desarrollo para la construccion de paz en Colombia.

, Gonzalo Uscategui, Bogotá - Colombia, octobre 2003

Lo que va de la agresión al reconocimiento del otro

Colombia: compromiso inédito en una barra de fútbol.

Mots clefs : Conflit colombien | Sensibilisation à la paix | Education à la paix dans des écoles | Citoyens colombiens pour la paix | Colombie

Cali es capital del departamento del Valle del Cauca, en Colombia. Se encuentra localizada en el suroccidente del país y se considera un polo de desarrollo. Su población es cercana a los tres millones de habitantes, que viven altos contrastes con respecto a la distribución de la riqueza. La población de barrios populares tiene inmensas dificultades para acceder a espacios y programas de seguridad social, entre ellos la educación.

Son las gentes de estas áreas con grandes necesidades la mejor hinchada de uno de los equipos de fútbol de la ciudad: América de Cali. Junto con el otro representante del fútbol caleño, el equipo Deportivo Cali, son reconocidos por su calidad técnica. A los seguidores de la ciudad se suman muchos otros de todo el departamento, también de estratos populares, de ciudades como Tuluá, Cartago y Palmira, quienes denominan al América orgullosamente el equipo del pueblo. La Mecha Roja es otro apelativo muy utilizado. Fuera de las ciudades del Valle del Cauca también se encuentran admiradores: en Pereira, Manizales, Honda, Espinal y Bogotá.

En el año 2002, unos hombres que se identificaron como escuadrones de limpieza asesinaron a dos hinchas del América de Cali cuando regresaban de acompañar a su equipo de un partido clásico en la ciudad de Medellín. Los asesinos los detuvieron en la carretera y arguyeron que ellos eran parte de una hinchada formada por vándalos. Luego los mataron.

Estas acciones de intolerancia y violencia hacen que los hinchas del equipo replanteen su posición frente a las que se han considerado barras bravas. La Banda del diablo, conformada por Barón Rojo de Cali y Disturbio Rojo de Bogotá, busca posicionar el movimiento barrista como una tribu urbana con características de actores urbanos. Su intención es cambiar el ideal bélico de las barras y hacer que las acciones de la fanaticada en los eventos deportivos tengan un carácter de fiesta y carnaval, en contraposición a la violencia.

El trabajo de este grupo de barristas se dinamiza con organizaciones de carácter local y nacional que a raíz del asesinato de los dos barristas (hinchas del América) conformaron instituciones como la Fundación Juan Manuel Bermúdez Nieto, en Bogotá. Esta fundación es promovida por la banda de hinchas Disturbio Rojo, que conjuntamente con los grupos de Cali buscan el reconocimiento como organización juvenil legítima, con el objetivo a largo plazo de mejorar el nivel de vida del barrista en los aspectos social, económico y cultural.

Se quiere borrar el estigma de vandalismo que acompaña a las barras al asociar en forma indiscriminada a toda la hinchada. Los grupos que se integran al movimiento realizan en la actualidad trabajos comunitarios de recuperación de los espacios públicos de Cali. También impulsan actividades conocidas como ollas comunitarias (preparación y reparto de comida en espacios públicos en forma colectiva sin propósitos de ganancia económica), para grupos de desplazados e hinchas del equipo.

También se promueve la educación desescolarizada para los jóvenes barristas y cuyos capacitadores son miembros de las barras. Esta y las anteriores actividades mejoran la calidad de vida en lo económico de algunos de los miembros. Un caso es el de quienes aprendieron a estampar productos como camisetas, gorros, botones, que identifican a los barristas. Su ideal es ampliar las capacitaciones para crear microempresas que funcionen mediante la autogestión.

En cuanto a las manifestaciones culturales que se realizan en las barras los días de los partidos de fútbol, se efectúan capacitaciones en música para los barristas, de modo que se enriquece la fiesta deportiva.

Para la divulgación de este proceso social se recurre a los medios masivos de comunicación de carácter local. Se han realizado 6 microprogramas de radio, 3 programas de televisión, un CD y un Fanzine (revista de bajo presupuesto con énfasis en trabajo gráfico y un texto corto). Son productos de la autogestión hecha mediante recolección de recursos en alcancías, rifas, etcétera. Por medio de esas actividades se quiere difundir la cultura barrista.

Un poco de historia permite ver la importancia de lo que hoy hacen estos barristas. La conformación de los grupos de hinchas en Colombia tiene relación con la existencia de movimientos en otros países que igualmente han sido protagonistas de acciones de violencia. En Inglaterra están los Holligans y en Italia, los Tiffossi. El barrismo en Suramérica esta influenciado por las barras bravas argentinas, que funcionan con un esquema de capos en el que los dirigentes y sus acompañantes conforman una especie de mafia en la que los altos mandos cuentan con un sueldo.

La inspiración de los hinchas del América proviene más del movimiento chileno, generado por el equipo de fútbol de la Universidad de Chile, llamado “Los de Abajo”, quienes realizan trabajo de carácter social con sus miembros.

La Banda del Diablo se estructura inicialmente por parches (grupos de más o menos 20 personas), que se pueden caracterizar como la base. Esos parches realizan trabajo en forma directa con la comunidad y conforman los bloques asociados, por compartir barrios o localidades comunes. Existen en la actualidad 7 bloques, entre los que se nombran los voceros al Consejo, máxima instancia del Barón Rojo, que trabaja bajo un esquema democrático en la toma de decisiones.

En Cali, el Consejo del Barón Rojo aparece para cambiar la figura de los capos, que centralizaba el poder. Además hubo una reestructuración para ampliar las posibilidades de trabajo con las bases y en lo ideológico se promueve un cambio en las barras para desestimular la violencia en los estadios y generar espacios de tolerancia propiciados por la fiesta y el carnaval.

Para superar la situación de intolerancia con los miembros de la Policía de Cali se promueven pactos de comportamiento en los que, por ejemplo, se admite la entrada de banderas e instrumentos musicales al estadio, a cambio de no realizar broncas ni peleas en el estadio y sus alrededores. Para solucionar los conflictos con los hinchas del Deportivo Cali, compañeros de patio, se avanza hasta el punto de realizar debates con aquellos pertenecientes al Frente Radical Verdiblanco. La agenda posiblemente se divulgue por televisión.

Este trabajo va más allá de querer evitar la violencia en los espacios deportivos. Se propone mejorar la calidad de vida del barrista y su sustento ideológico es que históricamente se ha considerado al América de Cali como el equipo del pueblo.

Commentaire

La participación activa de la juventud en espacios deliberativos y de toma de decisiones en torno a la vida de la sociedad es un mecanismo para evitar que los sectores tradicionalmente excluidos, como los jóvenes, lleguen a vías de hecho violentas propiciadas por fanatismos, entendidos estos en el sentido más radical: el de volcar todo su inconformismo en los espacios deportivos.

El fanático deportivo y el observador pasivo se transforman en personas actuantes y canalizan su inconformismo en actos de violencia. El problema no está en el individuo sino en que la sociedad es excluyente con muchas personas que entonces encuentran su identidad por fuera de lo socialmente establecido.

Cuando los esquemas de incorporación se estructuran sobre la base de la aceptación del otro, es decir, de la diferencia, se puede pensar en un Estado Social de Derecho. Cuando esto no se logra, siempre queda la alternativa practicada por los grupos sociales de base de realizar otro tipo de integración social a través de símbolos socialmente reconocidos como el que aquí se utiliza: América, el equipo del pueblo.